Mi gusto por la cartelería me ha llevado a hablarles de el ilustrador y cartelista español JANO (Francisco Fernández Zarza)
Dibujante de vocación y autodidacta, durante la guerra ilustró varias publicaciones republicanas lo que lo llevó a entrar en prisión ya en la década de los 40 comenzó a trabajar para Hispano-Mexicana Films (HISPAMEX) pronto monto su propio estudio convirtiéndose en las décadas venideras en el cartelista oficial de las distribuidoras cinematográficas españolas Procines, Chamartín, Filmayer o Mercurio Films. Además de afiches, diseño de cabeceras, dibujos para programas de mano, Jano realizó las llamadas “fachadas” para cines, especialmente para el cine Gran Vía. Su producción gráfica también abarca trabajos como ilustrador y portadista en colecciones como El Coyote y Flash Gordon, además de carteles circenses y alguna escenografía para teatro.
En la década de 80 su trabajo sufrió una falta de interés lo que le provocó un declive en la producción de carteles debido a la creciente influencia de producciones extranjeras dedicándose entonces a realizar dibujos para las carátulas de videograbaciones.
Se ha dicho de Jano que sus carteles en muchas ocasiones superaban la calidad artística de la propia película.
Fallece en 1992, sin que se le hubiera reconocido suficientemente su categoría como artista y diseñador y sin calibrar justamente el decisivo papel que ha tenido, junto a otros estupendos cartelistas de cine, en la configuración del gusto estético de muchos españoles.
En los 2000 la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA) edita el libro Las estrellas del cine español vistas por Jano, que recogía retratos de 221 actores realizados por Jano. Y en 2014 tuvo lugar una exposición en su honor con el título JANO. Rostros de cine. 20 carteles para el recuerdo. El pasado año se presentó otra muestra con su obra más personal donde Madrid su ciudad natal, es el motivo de inspiración preferido sobre todo el Madrid de su infancia, del cual dejó un simpático y elocuente testimonio en cientos de dibujos.
Su apodo es un misterio y nunca desveló su origen, aunque se especula que podría haber sido un homenaje a José Bardasano, a quien admiraba mucho. También podría relacionarse con su signo zodiacal, Géminis, y el dios romano Jano, ambos asociados a la dualidad.

